La voz del experto
Cabe recordar que Javier del Rey Morató formó parte del Gabinete de Comunicación del gobierno del español Adolfo Suárez González, destituido en 1981. De ahí su claridad para separar o calificar de consustanciales los términos política y comunicación. El hizo comunicaciones y, le pesa, las constantes fallas comunicacionales, representadas en actos y mensajes, terminaron enfrentando al gobierno con su propio partido…
Su compatriota y profesor de la Universidad Complutense de Madrid Felicísimo Valbuena de la Fuente. En su cátedra de Comunicación Institucional afirmaba que “no hay que perder de vista que la comunicación organizacional y, específicamente, la comunicación política, es comunicación”. (No es la idea de adentrarnos en teoría de la comunicación).
Las instituciones y organizaciones, tanto en el orden de la política convencional como en otras esferas de la actividad social, pueden ser consideradas como individuos, lo que ya las obliga a enfrentarse a procesos de comunicación constante con sus pares y con el resto del grupo social. No es posible vivir en sociedad sin comunicación. A su vez, las organizaciones (que nacen gracias a la comunicación) están compuestas por grupos de personas y por individuos que trabajan en conjunto para lograr un objetivo común. La gran tarea de los gabinetes de comunicación, que ejercen la comunicación política, es lograr transmitir que ese gran fin común sea compartido y aceptado positivamente por sus públicos.
La mayoría de las veces se requiere de un vocero, alguien que de la cara, que asuma lúdicamente la comunicación.
Y continuamos en el ámbito de la comunicación, no de la política. Hilar fino tal vez sería decir que la política para ser necesita de la comunicación, de la básica al menos. Pero el hacer política no es lo mismo que hacer comunicación, los “productos” de la política son una de las materias primas para la comunicación política. Así como lo son también los procesos de investigación (de públicos, de temas, etc.), planificación, ejecución y evaluación del Plan de Comunicación Política. Paradoja, sin esto el político no haría política.
Esto nos lleva a enfrentarnos, junto a comprender el concepto de Política, a ciertos términos básicos de la comunicación: decisiones, imágenes y conceptos. No es el ánimo de profundizar en esto, pero valga un comentario, la TV se alza como el principal instrumento del discurso político, tanto que su no existencia en este ámbito puede significar una existencia recluida “al mundo de la política”. Paradójico. Y ojo, que muchas veces es más importante lograr segundos en TV diciendo cualquier vaguedad, que decir algo inteligente en un salón del Congreso. Por lo menos se logran más votos.
Así, junto a los juegos del lenguaje que propone el autor y que especifica en sus textos sobre “Los Juegos del Tablero Mediático”, es necesario agregar a la Comunicación Política las cuatro estrategias básicas de la comunicación que propone Hiebert: Reserva, Publicación, Puesta en Escena y Persuasión.

1 Comments:
Interesante aportación. La comunicación política deber parte de una gestión estrategia de los partidos y órganos de gobierno.
Post a Comment
<< Home