Thursday, December 21, 2006

Televisión: La muerte de la abstracción y la imaginación

No sería nada nuevo decir que la televisión, TV, tiene una influencia vital en la vida de las personas... hasta ahí nada nuevo bajo el sol. Pero sin lugar a dudas es necesario y vital hacer una evaluación más profunda de lo que realmente ha ocurrido con la llega de este medio a la vida, a las casas y a los dormitorios de la gente.

La televisión, esa cajita cuadrada que ya se forma parte de la vida de todas las sociedades, que ha tenido un rol protagónico en la globalidad; nos permite ver imágenes a distancia, ser parte de una historia que no es la nuestra. Lo que primeramente llama la atención que en menos de 100 años este medio de comunicación haya cobrado la relevancia que tiene en este momento. El 30 de septiembre de 1929 se realizaron las primeras transmisiones oficiales. Y tan sólo 30 años después ya transmitía en vivo y en directo la llegada del hombre a la luna. Los sueños se hacían realidad, aunque hasta el día de hoy haya personas que consideran que el hombre no llegó a la luna, la imagen y el impacto sí existieron; este hecho puso a la televisión a la cabeza de los medios de comunicación.

Desde los inicios de la historia del hombre la oralidad jugó un rol preponderante en las relaciones y la transmisión de la cultura e historia. Incluso cuando Gutemberg impactó al mundo con la imprenta, la transmisión oral no se vio perjudicada, porque resultaba muy costoso realizar un texto. Giovanni Sartori hace referencia al hombre como una animal loquax, esta oralidad le permite no sólo comunicarse sino que también pensar; pero que sin lugar a dudas podemos comenzar a hablar de civilizaciones cuando se produce el tránsito de la oralidad a la palabra escrita, gracias a la participación en la historia de Gutemberg.

Podríamos decir, entonces, que uno de los primeros cambios importantes en la vida del hombre se produce con un gran salto tecnológico, la invención de la imprenta, que permitió al hombre cambiar su forma de entregar y recibir la información; ya no estaba obligado a escuchar lo que los diferentes mesteres transmitían en la plaza pública, ahora necesitaba desarrollar una nueva capacidad, la lectura.... va aumentando sus competencias.

Para leer es necesario poner más de un sentido en lo que se está leyendo, toda la información que se está extrayendo debe ser procesada por diferentes sentidos, la imaginación juega un rol preponderante “porque mientras la capacidad simbólica distancia al homo sapiens del animal, el hecho de ver lo acerca a sus capacidades ancestrales, al género al que pertenece del homo sapiens” [1]

El ver es uno de los medios por los que el hombre se ha informado durante toda la historia, esta acción se hacía in situ o bien por medio de los textos que entregaban el mensaje. Es decir, las personas debían estar cerca de lo que estaban admirando, esta proximidad era indispensable para adquirir los conocimientos o la entretención requerida. Pero el gran vuelco se produce con la entrada en vigencia de la televisión. Pero vamos por parte

Como ya vimos el primer gran salto tecnológico se lo debemos a Gutemberg, quien con la invención de la imprenta cambió la cosmovisión del mundo; los hombres ahora debían aprender a leer para poder acceder a la información. Con los monasterios a la cabeza la lectura fue tomando fuerza y haciéndose cada vez más importante en la vida del hombre. Leer es una de las destrezas que se desarrolla en los niños a muy temprana edad.

El telégrafo y el teléfono permitieron a los hombres comunicarse, transmitir información. Aquí es donde entra en juego la distancia. Es decir, la información comenzó a perder la cercanía; la comunicación remota había hecho su entrada en la vida de las personas. Sin embrago, la palabra seguía siendo la reina en el traspaso de información de hombre a hombre. La tecnología hasta el momento sólo había logrado romper con las distancias pero nadie, hasta ese momento, se imaginaba que la comunicación y la información podrían transmitirse por medio de las imágenes.

Inclusive con la llegada de la radio, la imagen no ocupaba un papel tan importante en la vida de las comunidades las palabras y los signos seguían reinando en el mundo de las comunicaciones. “La palabra es un ‘símbolo’ que se resuelve en lo que significa, en lo que nos hace entiende. Y entendemos la palabra sólo si podemos, es decir, si conocemos la lengua a la que pertenece; en caso contrario es letra muerta , un signo o un sonido cualquiera”[2]. Entender es el elemento esencial para lograr que cualquier comunicación e información llegue al destinatario de la manera que deseamos, es decir, se produzca el feedback.

Cuando en las primeras décadas del siglo XX comienzan a realizarse los experimentos relacionados con la televisión, nunca se pensó que llegaría a ocupar el rol preponderante que hoy tiene. Cuenta la historia que la BBC empezó a trabajar a regañadientes en este nuevo medio de comunicación. Sin embargo, que la TV haya desplazado a los otros medios tiene una raíz más de fondo, que está relacionada con los sentidos aplicados. Es aquí donde la teoría de Mc Luhan de medios calientes y de medios fríos, según la cantidad de sentidos que se deban emplear para desentrañar el mensaje es vital.

Como ya vimos el concepto tele nos está hablando de algo que no está cercano, es decir, la televisión es capaz de llevarnos imágenes lejanas a nuestro propio hogar, ese es el gran impacto que tiene la TV en la vida de las personas. ¡¡¡ nos permitió ver como el hombre pisaba la luna, como EEUU atacaba Irak durante “La Tormenta del desierto”; como el pueblo iraquí destrozaba las estatuas de Hussein !!!!; todas estas imágenes llegaron hasta los hogares de miles de personas, de manera remota y desde ese momento forman parte de la historia de cada uno de ellos.

El contexto de la palabra comienza a disolverse con la llegada de estas impactantes imágenes. Comienza a modificarse la relación entre las palabras y la imagen. Podríamos decir, entonces, que comienza el quiebre entre palabra e imagen. Pero es sumamente preocupante, el hombre sigue entablando relaciones y comunicándose de manera oral. Sartori hacía referencia al entendimiento del signo, entonces como entendemos la imagen que es sólo eso, imagen, no contiene nada más, no hay nada tras ella. ¿Cómo podemos, entonces, hacer un entendimiento cabal a partir de una imagen?. Aquí comienza efectivamente el quiebre entre lenguaje e imagen. Una misma imagen puede ser transmitida en Irak, Mongolia, Francia, Chile y Sudáfrica y ser comprendida por todas las personas que la observen, porque es sólo eso, imagen. Resulta, a lo menos, preocupante; ya que no se necesita de nada para entenderla
Imagen y Entendimiento
Volvamos sobre la idea de que una imagen se puede entender en todos los lugares del mundo. Podríamos presuponer entonces que el ver una imagen y entenderla es transversal a la humanidad. “... podemos deducir que la televisión está produciendo una permutación, una metamorfosis, que revierte en la naturaleza misma del homo sapiens. La televisión no es sólo un instrumento de comunicación; es a la vez, paideía, un instrumento ‘antropogenético’, un médium que genera un nuevo ánthropos, un nuevo ser humano”[3].
Para entender esta propuesta de Sartori es necesario partir de la base del rol que ocupa la TV en la vida de las personas. Las nuevas generaciones han nacido con, por lo menos, un televisor en su casa, es decir, han estado bombardeadas por imágenes desde la más tierna infancia. Tal como lo plantea el autor la TV es la primera escuela de un niño, por lo que este absorbe toda la información que desde la “cajita mágica” se le envía; se acostumbra a ser un receptor de imágenes que no necesitan mayor abstracción (cabe señalar que la imagen carece de abstracción); por lo que este nuevo homo sapiens está perdiendo esta vital capacidad. Aquí es necesario detenerse un momento, ya que efectivamente la comunicación está cargada de abstracciones, el lenguaje es una abstracción en sí mismo. Entonces nos enfrentamos a que estos niños que han vivido frente a un TV han perdido parte de su naturaleza, es decir, están perdiendo la capacidad de comprensión de la lectura. En Chile, los últimos estudios demuestran que más del 50% de los ciudadanos no entiende lo que lee, lo que resulta sumamente preocupante para quienes no quieren perder la naturaleza de la abstracción. El quiebre entre ver y entender ya sea instalado, por lo menos en Chile.
Esta situación la podemos comparar con lo que ocurría durante la edad media. La lectura estaba destinada a las elites de la sociedad, mientras que el resto de la población debía conformarse con la información que se entregaba en la plaza pública, por medio de los mesteres de juglaría. Traigamos esta afirmación a la actualidad: los libros son de las elites, por que son ellos los que no han abandonado la capacidad de abstracción que les permitirá entender lo que leen y seguir sintiendo placer de leer. Mientras que el resto de la población se acerca a la TV, tal como lo hacía en la plaza pública, para ver y entender sin necesidad de abstracción. Sartori plantea que efectivamente la humanidad está respondiendo casi exclusivamente a estímulos audiovisuales.
Televisión y abstracción
Mc Luhan realizó una diferencia en los medios de comunicación, la que dependía de la cantidad de sentidos que las personas deben emplear para comprender los mensajes. Según esta clasificación la televisión es un medio Frío en el que se necesitan más de un sentido para entender el mensaje. Esto es claro desde la base que es un medio audiovisual, es decir, la audición y la visión deben estar centradas en lo que pantalla.
Esta sería la razón de la pérdida de abstracción ligada a la TV. “Y la cuestión es ésta: la televisión invierte la evolución de lo sensible en inteligible y lo convierte en ictu oculi, en un regreso al puro y simple acto de ver”[4]. Desde este punto podríamos decir que los conceptos –abstractos como dijimos. Comienzan a anularse, pues ya no se necesita, la imagen lo dice todo.
La abstracción que domina, o dominaba, nuestras formas de comunicarnos está en decadencia. Los signos ya no tienen mayor importancia. Sólo cobra significado lo que se ve, lo que está entregado por medio de imágenes. Esta idea concuerda fuertemente con la ya clásica frase “una imagen vale más que mil palabras” y es cierto, porque las mil palabras necesitan de la abstracción y de la participación de nuestros sentidos e imaginación, mientras que la imagen es sólo eso, como ya dijimos, nada tras ella. Pero las personas siguen volcándose a las imágenes.
Resulta, a lo menos, preocupante darse cuenta que todo está siendo mandatado por la TV, lo que no sale en ella no existe. Eso se debe al alcance que ésta ha tenido en la vida de las personas, como ya hemos dicho, pero sin lugar a dudas, no son muchos los que se han detenido a pensar que si nos mantenemos bajo el mandato de la TV no nos estamos creciendo como cultura, muy por el contrario estamos cada vez más lejos de una gran evolución intelectual.
Los cinco sentidos son cada vez menos importantes, las personas se están acostumbrando a vivir, solamente con dos de ellos y eso, nuevamente, resulta preocupante. Para que hablar de la imaginación, está cada vez más obsoleta, como si se tratara de una realidad que existió hace muchos años. Pero no es así, la imaginación es parte de la naturaleza del hombre y la TV la ha aniquilado.
Es de esperar que esta aniquilación no continúe con el resto de los sentidos humanos, de lo contrario efectivamente estaremos frente a la deshumanización del hombre. Con sólo dos sentido la historia de la humanidad no habría llegado a ser lo que es hoy, debemos tener la fortaleza para regresar las comunicaciones a los cinco sentidos, devolver la imaginación a nuestra vida y permitir que la TV sea sólo uno más de los elementos tecnológicos que generan entretención y que no sea un elemento que gobierne nuestra vida y aniquile nuestra humanidad.

[1] Sartori, Giovanni, 1998. Editorial Taurus
“Homo videns. La Sociedad teledirigida”. Página 27.
[2] Op Cit, 35
[3] Op Cit, 36
[4] Op Cit 47

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